domingo, 1 de septiembre de 2013

jueves, 15 de noviembre de 2012

Presentación.


Carrus-Navalis - - - Carros Navales - - - Carnavales
Carne-Lerave- - - - Quitar la Carne- - - - Carnaval
Carnes-Tollere - - -Carnes-quitar- - - -Carnestolenda


Carnaval es una palabra universal, seguramente proviene de Italia, de ciudades como Venecia, Florencia y Roma.

Principalmente, esta obra, es el resultado de otras obras bibliográficas como 'Málaga era una Fiesta' Carnavales de la II República, María Jesus García; también en 'Anales del Carnaval de Málaga 1979 - 1997' Juan José Rodriguez; y en 'La Recuparación de una Fiesta Perdida' David Delfín y J. M. Morales; en las cuales toda esta información se encontraba, de un cierto modo, desordenada y con escasas ilustraciones, de ahí la intención de mostrar la historia cronológicamente con imágenes y todas en una.


Los primeros festejos en fechas de carnaval en Málaga se celebraban ya por el 1.504, en la llamada 'Fiesta del Obispillo', la cual fué evolucionando e incluso desapareciendo dando paso a otras costumbres parecidas. Una de las épocas más importantes fué a finales del siglo XIX y principios del XX, donde las coplillas de murgas y corros callejeros eran heredadas de una generación a otra y aún se conservan.

Conoceremos a personajes tan renombrados como Diego ‘El Bollero’, creador de su propio estilo murguista y muy famoso en Málaga en los años 20. A Emilio Rojas, carnavalero ilustre de El Perchel, como también lo eran Francisco Banderas o José Pinazo ‘Conejo’, comparsistas malagueños, del barrio de La Trinidad y del barrio de La Victoria, respectivamente

(.. y después del paréntesis a causa de la dictadura que duraría unos 40 años...)

Reconoceremos a los más premiados en el concurso actual de agrupaciones de los últimos 30 años, como Juambe Cobos, autor de comparsas y discípulo de Fernandito Benítez; al más premiado Pepe León, del barrio de Huelin y discípulo de Miguel González, uno de los impulsores del carnaval, los hermanos Romero y Julián de la Maza con 'Los Maomas sin Hache'; al igual que Paqui Prieto y sus murgas infantiles y juveniles,a Juan José Rodríguez y Jorge Montesinos; sin olvidarnos de la figura de ‘Manolo del cuarteto’ con sus parodias de humor, del barrio de El Palo; los hermanos Alcaide; también a Villodres, Olmo y Enrique Gutiérrez con su 'Caracola Perchelera'; Antonio Pacorro 'El Daleao' antiguo murguista de El Molinillo conocedor de los antiguos carnavales de Diego el Bollero; Manuel y Paco Gallego; Antonio Chamizo 'Roper' desde El Palo murguista y comparsista; o los provinciales Pepe Vergara de Álora ó Rodríguez Santos 'Triana' de Marbella'; y un larguísimo etcétera.

Es un placer enseñar a los malagueños, y en general al aficionado, quienes fueron los creadores de esta fiesta que conocemos hoy en día y los que actualmente siguen dando vida a esta historia, como la murga que presenta Alberto Zumaquero; también los autores de murgas como Carlos Pariente o Sergio Lanzas ,al cuarteto de Manolo Rueda, al comparsista Antonio Carlos Gallego; el autor de letras David Santiago; la comparsa de los hermanos Jesús y Juan José Gutiérrez del barrio del Perchel ó Miguel Bermúdez de El Palo y por supuesto nunca quiero olvidarme de autores de agrupaciones de la provincia, tan importantes como la de Ginés González de Arroyo de la Miel junto Máximo Gómez Padilla, a Miguel Vera de Marbella ó Rengel de Alhaurín el Grande.


Y por supuesto, un especial agradecimiento a todos los gaditanos que han participado en el carnaval malagueño, que tanto nos han enseñado en estos 30 años de 'nuevo carnaval'.

Se recoge en este Blog la historia del carnaval de Málaga desde el siglo XV ,gracias a los/las autores de libros tales cómo ‘Málaga era una Fiesta, Los carnavales de la II República' de María Jesús García; a David Delfín y José Miguel Morales por su libro 'La Recuperación de una fiesta perdida, 1.979-1.983' ; y a Juan José Rodríguez con ‘Anales del Carnaval de Málaga, 1.979-1.997' ; a la Fundación Ciudadana del Carnaval de Málaga y a todas las personas que han investigado y escrito los detalles de nuestra fiesta como don Julián Sesmero, gran periodista y cronista del carnaval malagueño.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Capítulo 1-1. Orígenes del Carnaval.

Los orígenes del carnaval son muy lejanos y pertenecen a las épocas egipcia, griega y romana.

El 5 de Marzo de cada año, los romanos de los tiempos del imperio ya celebraban la Fiesta de Isis, diosa egipcia. La gente se disfrazaba para acompañar a un carro sobre el que había subido un navío, el barco de la diosa. Los romanos lo llamaban ‘currus-navalis’ y hay quien hace derivar de ahí la palabra ‘carnavales’. Aunque hoy en día aceptamos igualmente que ‘carnaval’ proviene de ‘carne-lerave’, que quiere decir ‘quitar la carne’. En castellano la palabra usada era ‘carnestollendas’ de ‘carnes-tollere’ que significa ‘carnes-quitar’. Estas dos últimas tienen algún parecido, aunque algunos expertos sostienen la teoría de Currus Navalis.





El carnaval proviene de tradiciones griegas, romanas y egipcias, donde existían fiestas que ponían ‘’el mundo al revés’’. Nos encontramos con las Calendas, las Bacanales y las Saturnales, fiestas clásicas que actualizaban a otras más antiguas, y a su vez, evolucionaron con el paso de los años dando paso a otras:


- Las Calendas eran celebradas por los romanos durante el primer día de cada mes, coincidiendo con la lunación. La fiesta correspondiente al mes de enero estaba dedicada a Jano, dios agrícola griego, y se caracterizaba por la salida de ‘comparsas’ de hombres vestidos con pieles de animales, normalmente de macho cabrío. (Las dos caras juntas representan a Jano, dios de la mitología griega).




- Las Bacanales se hacían en honor a Baco, dios del vino. En ellas las bacantes, las sacerdotisas, corrían por medio del campo, con los cabellos sueltos y un cinturón de hojas de parra. Los hombres las seguían disfrazados y coronados de pámpanos. Hacían orgías y banquetes.






- Las Saturnales, fiesta que coincide con el solsticio de invierno, estaban dedicadas a Saturno. Es un tiempo trasgresor y loco. Era costumbre liberar a los esclavos y se les permitía criticar, ridiculizar e incluso ocupar el lugar de su amo durante estos días, actuando de ‘rey’ exclusivamente en los bailes y banquetes.



Todas estas costumbres se manifestarán con semejanza, en Málaga y provincia, en la Fiesta del Obispillo.

Capítulo 1-2 ‘La Fiesta del Obispillo’

LA FIESTA DEL OBISPILLO se celebraba ya en algunas localidades de la provincia, en el siglo XV. Se tiene constancia que se celebró por primera vez en Málaga capital a principios del siglo XVI, en marzo de 1.504, según recogemos en el libro ‘Málaga en la leyenda’. Es un antecedente del carnaval malagueño.

El Obispillo, una especie de pantomima eclesiástica, era un monaguillo autorizado a ‘dirigir’ o ‘dar la misa’ de ese día. Los fieles que acudían solían hacerlo disfrazados, intercambiando personajes y clases sociales, originando una especie de comedia. La fiesta se celebraba el día de Los Santos Inocentes o el día de San Nicolás.

El Obispillo se elegía entre los niños del coro y/o los monaguillos, por sus dotes de picardía; se le bonificaba con una cuantía de dinero al término, cantidad que dependía del grado de aceptación del público. Durante ese día festivo, el elegido era el protagonista y su papel consistía en ‘invertir el orden social’. Normalmente salía desde el Sagrario de la Catedral ó desde el Palacio del Obispo en medio de una procesión cómica, siendo acompañado hasta el coro de la catedral.
Una vez allí, el obispillo parodiaba ceremonias religiosas, con cánticos y salmos, invirtiendo los roles sociales. A todos estos actos acudía la gente disfrazada.

El ir y venir de máscaras, desde la calle a la catedral, provocaba incidentes y desórdenes de consideración. Pese a todo, la fiesta continuó celebrándose hasta mitad del siglo XVI. (Málaga)

Las iglesias fueron durante muchos años los únicos edificios cubiertos y amplios que se utilizaron para grandes espectáculos; incluso, de una forma general, eran los únicos lugares de representaciones. Este festejo, absolutamente sorprendente, era propicio para interesar a los fieles, para mantener su interés e incluso para divertirles. Pero la iglesia no logra imponerse como lugar de culto y devoción, más bien se convierte en centro de la vida social festiva de la localidad. La presencia de la gente crea un clima alejado de la oración religiosa, así que surge el temor de ver lo profano excesivamente relacionado con lo sagrado.

Era preciso ante todo preservar los lugares de culto, hacerlos santuarios, y no lugares festivos. Se trata de recuperar la seriedad. Se levanta la ira de los oficiantes y se prohíbe la asistencia de los clérigos a estos actos. Los Santos Padres de La Iglesia condenan las máscaras y el escándalo. Pero las costumbres eran más fuertes que la oposición eclesiástica. Durante el siglo XVII se empobrecieron los espectáculos carnavalescos callejeros porque se impusieron las clases altas burguesas frente a las costumbres medievales. La Iglesia y el Carnaval estaban enfrentados, pero el carnaval no desaparece por completo, sino que se transforma y evoluciona de una clase social a otra.

España disfrutó de un ‘carnaval de esplendor’ en tiempos de los últimos Asturias - particularmente con Felipe IV - que celebró en la Corte de Madrid una boda donde la novia hacía de ‘un sirviente que había, bastante feo’; el Conde-Duque de Olivares disfrazado hizo ‘de portero’; varios nobles se vistieron de Damas; la Reina hizo de ‘obrero mayor’ y el Rey hizo ‘de sirviente’. A principios del siglo XVIII (1.700-1.720) las costumbres carnavalescas fueron absueltas por las clases altas, donde sobrevivió lujosamente en los palacios y en ‘fiestas de santos’ (San Antón, Santos Inocentes).

El primer Borbón, Felipe V lo prohibió y La Iglesia lo condenó por el 1.724; pero lo restableció nuevamente Carlos III (1.760- 1.788) con Bailes de Máscaras. Durante su subida al trono fue organizada en Madrid una gran cabalgata por el Gremio de los Plateros. (Carlos III) El carnaval sufrió muchos cambios en tiempos de Fernando VII desde 1.808. Pero nunca desaparecería, sino que se transformaría, al igual que la sociedad y las costumbres. Incluso, en tiempos más difíciles se trasladó de un sitio a otro, ocultándose, sobreviviendo siempre; en las vecinas Francia e Italia; o en localidades españolas que estaban más aisladas, donde no estaba tan perseguido.


Volviendo a Málaga, ya en 1.830, durante los festejos que celebraron el nacimiento de Isabel II (1.833-1.869), se incluían Bailes de Máscaras en la Plaza de la Constitución y Plaza de Riego. Pero se endurecieron los recortes del carnaval de la calle; aparecen los bailes de salón celebrados en privadas casas de la aristocracia malagueña; y otros realizados en la Asociación el Delirio, en el Liceo Artístico, el Círculo Mercantil y otras instituciones culturales. Eran las que organizaban en sus salones, y exclusivamente para socios, animados bailes de máscaras. Aunque paralelamente, siempre se disfrutaba de un carnaval urbano, a veces perseguido por la ley, Se sumaría, a partir de 1.880, la Asociación de la Prensa, que abriría el carnaval a toda una ciudad.